De los 22 arcanos mayores al proceso de coherencia visual
Diseñar un mazo de tarot es distinto a cualquier otro proyecto editorial que he trabajado. No se trata de una sola pieza, sino de un sistema visual completo: 78 cartas —22 arcanos mayores y 56 arcanos menores— que deben sostener coherencia estilística de principio a fin, mientras cada una comunica un arquetipo, una energía y una historia propia. Hasta ahora he completado cuatro mazos para Editorial Solar —el Tarot de los Gnomos, el Tarot de las Hadas, el Tarot de los Gatos y el Tarot de los Perros—, con un quinto, el Tarot Felino, próximo a lanzarse. Quiero compartir el proceso completo detrás de este tipo de proyecto de diseño de tarot personalizado.
1. Investigación de los arcanos y su simbolismo
Antes de diseñar una sola carta, el trabajo empieza en los libros, no en el computador. Cada uno de los 22 arcanos mayores —El Mago, La Emperatriz, La Muerte, El Mundo— carga siglos de simbolismo acumulado que no se puede ignorar ni reinventar libremente: hay elementos iconográficos que un lector de tarot espera reconocer, aunque estén reinterpretados visualmente. Lo mismo aplica a los 56 arcanos menores, organizados en cuatro palos (copas, bastos, espadas y oros) que representan distintas áreas de la experiencia humana.
Esta investigación define qué elementos simbólicos son innegociables en cada carta y cuáles tienen espacio para la reinterpretación creativa del universo temático del mazo.
2. Definir la estructura y el universo visual del mazo
Con la simbología clara, el siguiente paso es decidir el concepto central que va a unificar las 78 cartas. En El Tarot de los Gatos, por ejemplo, esto significó traducir cada arcano al lenguaje visual felino: El Mago se convierte en un gato con gestos de conjurador, El Emperador en un felino con presencia regia. Esta decisión de universo temático —ya sea animales, una mitología específica, o una estética particular— es la que después va a sostener la coherencia visual de todo el mazo.
En esta etapa también defino la paleta de color general, el estilo de ilustración y cómo se va a diferenciar visualmente cada palo de los arcanos menores dentro del mismo universo.
Este mismo proceso de traducción simbólica cambia por completo según el universo elegido: en el Tarot de los Gnomos, los arcanos se reinterpretan a través de la mitología de bosque y magia menor; en el Tarot de las Hadas, a través de la elegancia etérea del mundo feérico; en el Tarot de los Perros, a través de la lealtad y nobleza asociadas a cada raza. La estructura simbólica de fondo —lo que cada arcano significa— se mantiene intacta en los cuatro mazos, pero el lenguaje visual que la comunica es completamente distinto en cada uno.
3. El proceso de prompt, carta por carta
Con la estructura definida, empieza el trabajo de generación de imagen. Cada una de las 78 cartas requiere su propio prompt, construido sobre la base simbólica investigada en el primer paso, pero filtrado a través del universo visual del mazo. Este proceso es iterativo: rara vez la primera generación captura exactamente la composición, la expresión o el simbolismo que la carta necesita, así que cada pieza pasa por varias rondas de ajuste hasta lograr el resultado correcto.
Mantener la coherencia entre 78 prompts distintos —sin que el mazo se sienta fragmentado o inconsistente— es probablemente el reto técnico más grande de todo el proyecto.
4. Ajustes en Photoshop e Illustrator
Ninguna imagen generada llega lista para producción. Cada carta pasa por un proceso de refinamiento en Photoshop —corrección de color, ajustes de composición, limpieza de detalles— y posteriormente por Illustrator, donde se integran los elementos gráficos finales: numeración del arcano, nombre de la carta, marco decorativo y cualquier elemento tipográfico o simbólico adicional que complete el diseño de cada pieza dentro del sistema visual del mazo.
5. Diseño de la carátula del libro y la caja
Un mazo de tarot comercial no es solo un set de cartas: incluye un libro guía y una caja que las contiene, y ambos deben sentirse parte del mismo universo visual. La carátula del libro funciona como la primera impresión del producto completo —debe comunicar la esencia del mazo antes de que el comprador vea una sola carta— mientras que el diseño de la caja tiene que resolver un reto adicional: funcionar como objeto físico atractivo en anaquel, con toda la información comercial necesaria, sin perder la identidad artística del proyecto.
6. Diagramación del libro interior
Cada mazo de tarot viene acompañado de un libro que explica el significado de cada arcano. La diagramación de este libro —tipografía, jerarquía de información, distribución de imagen y texto en cada página— la trabajo en Adobe InDesign, buscando que la experiencia de lectura sea tan cuidada como el diseño de las cartas mismas. Aquí es clave mantener consistencia con la identidad visual ya establecida en las cartas y en la carátula.
7. Supervisión del proceso de impresión
El diseño digital es solo la mitad del trabajo. Antes de que el mazo llegue a producción, hay una etapa de supervisión de impresión: verificar que los colores se reproduzcan fielmente (lo que se ve en pantalla no siempre coincide con lo impreso), revisar la calidad del papel y acabado de las cartas, y confirmar que la caja y el libro cumplan con los estándares de producto final que la editorial va a comercializar.
El resultado final
El resultado de este proceso —investigación simbólica, definición de universo visual, generación y refinamiento de 78 ilustraciones, diseño de carátula y empaque, diagramación editorial, y supervisión de impresión— es un producto completo, listo para su comercialización. Es el mismo proceso que he repetido en cada uno de los cuatro mazos completados hasta ahora, y el que estoy aplicando en este momento en el desarrollo del Tarot Felino. Cada etapa existe para sostener lo mismo: que el mazo se sienta como una sola visión artística coherente, del arcano número uno al setenta y ocho.